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Todos los planes de futuro desarrollo turístico de los municipios de la
Costa Tropical tienen el golf como eje fundamental. Los ayuntamientos
costeros se aferran a los campos de golf como reclamo para el turismo
de calidad que busca la Costa Tropical y aseguran que lo suyo no será
el típico 'jardincito' verde asfixiado de viviendas sino proyectos
sólidos y serios fundamentales para crear una oferta alternativa de
ocio.
Motril es sin duda la localidad que menos problemas va a tener para ver
plasmado su proyecto golfístico en Playa Granada, ya que su campo está
recogido en un Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) que, a
diferencia de Salobreña y Almuñécar ya está aprobado y cuenta con todas
las bendiciones de la Junta. El teniente alcalde de Urbanismo de
Motril, Francisco Pérez Oliveros, recuerda además que el desarrollo
turístico de Motril se basa en un modelo sostenible que ha elogiado el
mismísimo Chaves. Por ello confían en ver pronto realizado el campo de
golf 400.000 metros cuadrados en Playa Granada, que estará rodeado de
un residencial y un hotel de golf. El problema del agua en la zona,
según Francisco Pérez Oliveros, está resuelto ya que está previsto el
abastecimiento con pozos.
En Salobreña no tienen las garantías
motrileñas, pero el equipo de gobierno popular defiende su modelo de
campo de golf «que no tiene nada que ver con proyectos especulativos».
El PGOU salobreñero recoge dos campos, uno en los Palmares, en Lobres,
y otro en el paraje Matagallares. «Son unos campos de golf novedosos de
calidad y sin comparación en toda Andalucía. Están previstas diez
viviendas por hectárea, una densidad bajísima y con una edificabilidad
del 0,15», explica el alcalde en funciones, Juan de Dios Márquez.
Además recuerda que «no se recalifican terrenos por recalificar» sino
que conllevan unas cargas suplementarias altísimas para los inversores,
que estarán obligados, por ejemplo, a construir dos grandes parques
para Salobreña. Se prevé regar con agua residual.
Igual que en
Almuñécar, que prevé depuradoras con sistema terciario para regar los
cuatro campos de golf previstos en su PGOU. Éstos, sin duda, son los
que más difícil lo van a tener. Y es que incluso antes de tener
físicamente el plan, la Junta ya advirtió de que no hay suficiente
agua. En el Ayuntamiento no se fían «ni un pelo» de los planes de la
Junta, creen que los tratará con distinto rasero y defienden sus
proyectos como base de su despegue turístico. Además critican que se
demonicen los campos de golf, cuando presentan los estudios de recursos
hídricos que garantizan su viabilidad. Los campos de golf fueron objeto
este verano de discrepancias entre diversas consejerías de la Junta.
Unas diferencias, que antes de que hicieran un hoyo en el seno del
gobierno andaluz, las atajó el propio Manuel Chaves: «Un campo de golf
no puede servir de excusa para hacer urbanizaciones». La Junta comenzó
a gestar un nuevo decreto -mucho más restrictivo en el aspecto
urbanístico- que, según fuentes próximas a la Consejería de Obras
Públicas, verá la luz antes de final de año. En el texto participarán
también las consejerías de Medio Ambiente y Turismo.
El
consejero de Turismo, Paulino Plata, compareció el miércoles en el
Parlamento sobre este asunto. Plata defendió la existencia de los
campos de golf, subrayó la importancia de estos proyectos, pero también
criticó que se supediten al ladrillo.
Tanta afición desmedida
al palo y la pelotita ha hecho saltar la alarma en el seno de la Junta:
no es explicable que un campo de golf con apenas unas decenas de socios
puede estar rodeado de centenares de viviendas. Pero no siempre ocurre
así. Los campos de golf han sido también una herramienta para traer lo
que se denomina turismo de calidad. Esas mismas instalaciones que
tantas asperezas suscitan, son reclamo para turistas de clase alta que
se gastan al día una media de 72 euros, según la Consejería de Turismo.
La nueva normativa será más restrictiva en materia urbanística,
a nadie se le escapa. Actualmente, se permite que al campo de golf se
le sumen sobre diez viviendas por hectárea -es el baremo que se tomó
como referencia en el último proyecto de Guadix-.
En Andalucía
hay en estos momentos 86 proyectos nuevos en tramitación, que llevan a
su alrededor 160.000 viviendas. En Granada se han planteado una
veintena, todos ellos ambiciosos y millonarios, y con urbanizaciones
próximas. Todos estos proyectos están a expensas de la nueva normativa.
Hasta que no se apruebe, sus promotores no sabrán si cumplen los
requisitos o tienen que replantear el proyecto. La Junta no los
tramitará hasta que no se conozca el nuevo marco.
A lo largo de
los últimos años, se han propuesto campos de golf en Loja, Santa Fe,
Atarfe, Gójar, Dílar, Albolote, Guadix, Alquife, Almuñécar, Otura, Las
Gabias, Motril, Salobreña o Molvízar, entre otros municipios. En
algunas localidades, a pares. El que menos, llevaba parejo casi un
millar de viviendas, pero también es verdad que el volumen de metros
que se maneja es inmenso. Hasta en la capital, en una de las zonas de
expansión de La Chana, se ha planteado una escuela de golf.
No
todo lo que se vende se confirma. Es la Consejería de Obras Públicas la
que acaba dando el visto bueno. A pesar de la veintena de proyectos
anunciados -de los que muchos se han presentado en público-, la Junta
apenas tiene conocimiento oficial de una decena, entre ellos los que ya
existen y fueron aprobados hace años en Las Gabias, Otura y Motril.
Además, Obras Públicas tiene certeza de dos campos de golf en Motril,
otro repartido entre Dílar y Gójar, y el de Atarfe. La Comisión
Provincial de Urbanismo aprobó en diciembre el que se ubicará en el
paraje de la Veguilla, en Guadix. Frente a la veintena de instalaciones
propagadas, sólo cuatro han llegado a las oficinas de la Junta.
Amoldarse
Uno
de los proyectos más avanzados es el del mega complejo 'Milenarium',
que ocupará 240 hectáreas entre Gójar y Dílar. Supondrá una inversión
de 400 millones de euros y la creación de más de 1.000 puestos de
trabajo. Al socaire del campo de golf, de 18 hoyos, se edificarán
alrededor de 3.000 viviendas, 750 de VPO. El alcalde de Gójar,
Francisco Javier Maldonado, vaticina que 'Milenarium' no tendrá
problemas: «Está contemplado el riego por agua reciclada. Incluso se
van a poner unos sensores que detectan hasta dónde impregna el agua la
raíz para ahorrar un 30% de consumo». Al proyecto todavía le falta la
aprobación provisional del pleno -algo que se producirá,
previsiblemente, este año- y después se remitirá a la Junta, que
aprobará el proyecto si cuenta con el nuevo decreto y todo está en
orden.
El único que se ha 'salvado' ya ha sido el de Guadix.
Ha sido el más rápido. Ocupará 1,6 millones de metros cuadrados y
cuenta con una inversión de 300 millones de euros. 536.954 metros
cuadrados tendrán uso residencial. «El decreto no tendrá carácter
retroactivo. No es lógico que la misma Comisión de Urbanismo que le ha
dado luz verde dé ahora marcha atrás», explican fuentes de la Junta. El
campo de Guadix va para adelante y ya hay otra empresa que se ha
interesado este verano por montar otras instalaciones de envergadura,
ocupando dos millones de metros.
Otros proyectos se quedan en el
aire, en la indefinición de si lo que hay previsto tendrá encaje en el
nuevo marco legal. Un equilibrio difícil. Por un lado el cacareado
desarrollo sostenible. Pero por otro, alrededor de una veintena de
iniciativas millonarias. La que menos se cuenta por cientos de millones
de euros. El desarrollo urbanístico vinculado a la supervivencia de
estos proyectos es espectacular: 750 viviendas en Santa Fe, 2.500 en
Atarfe, 3.000 en Gójar, 1.500 en Albolote, más de mil en Guadix los
números se disparan en la Costa.
Todo está a expensas del
borrador que salga de la Junta. Una norma controvertida, que levanta
ampollas en algunos sectores, pero que también era necesaria. El
problema de estos años es que el novedoso 'boom' de los campos de golf
ha pillado tan de sorpresa que no existe un marco legal preciso. Desde
la legislación vigente se ha intentado amoldar los proyectos que iban
proliferando como setas.
El filtro no sólo será urbanístico.
Otra de las limitaciones será la obligatoriedad de regar con agua
reciclada no potable. El consumo de un campo de golf es enorme. A modo
de ejemplo, un campo de golf medio requiere unos 5.000 metros cúbicos
de agua al año, el equivalente a un municipio de unos 7.000 habitantes.
(FUENTE: Ideal)
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